martes 23 de marzo de 2010

Sobre el padre al hijo

-Mírate, ya no luces tanto como un perro. De hecho no hay nada más de un perro en tí. Te has vuelto grande y fuerte, joven, inteligente...y me das miedo (aunque no tanto como el que yo te he infundido).
-Ahora me puedo quitar la soga?
-Si, yo te ayudo.
-Pero, si ya no soy un perro, ahora qué soy?
-Levántate, eso es. A dónde quieres ir?
-A ningún lado.
-Qué quieres hacer?
-Nada.
- Entonces tienes el derecho de levantarte y de caminar (sólo hasta donde te pueda ver). Ahora eres un humano.